En esta capitulo trataré acerca del coleccionismo de rodillos y matasellos ordinarios españoles, es decir, los que nos encontramos habitualmente en la correspondencia que recibimos matasellando tanto sellos como etiquetas autoadhesivas (ATMs).
A pesar de que, a primera vista, a un neófito en la materia le pudiera parecer un tipo de coleccionismo sin grandes atracciones, la riqueza y variedad de las marcas postales que existen es inmensa dentro de una provincia. Normalmente, si recopilamos durante un tiempo la correspondencia habitual generada dentro de nuestra provincia, nos puede dar la impresión de que los tipos de matasellos y rodillos no son muy diferentes. Esto es debido a que normalmente las cartas que recibimos se suelen matasellar en las oficinas principales de cada provincia, que es donde reside la mayoría de la población. En oposición a esto, existen otras muchas marcas postales correspondientes a los llamados Enlaces rurales, los cuales funcionan en muchos pequeños municipios, algunos de los cuales puede no superar ni siquiera el millar de habitantes (mas abajo podréis ver algún ejemplo de la provincia de Cantabria, que es en la que vivo y que mejor tengo estudiada.
Pretendo por tanto mostraros resumidamente los tipos de marcas postales que nos podemos encontrar en una determinada provincia española, y cómo podéis obtenerlos vosotros mismos en caso de que estéis interesados en formar una colección de este tipo. Lo mismo es válido para obtener matasellos de otras provincias, pero lo más lógico es empezar por la propia.
Las marcas postales que podemos encontrarnos, es decir, matasellos y rodillos, se corresponden con la forma en que correos tiene estructurada su política de procesado (recogida y reparto) postal. Así podemos encontrarnos tres grandes grupos de marcas postales:
Esta relación se corresponde asimismo con otros aspectos como su utilización y localización.
Las marcas de las oficinas postales son las mas utilizadas y la ubicación física, es decir, el lugar en el que se encuentra la oficina es fácil de localizar. Por el contrario, las marcas de los enlaces rurales son las menos conocidas, y dado que el encargado de matasellar las cartas es el propio cartero rural, la localización de las poblaciones en que se aplican no siempre es fácil.
Por lo general, cada municipio posee una estructura postal encargada de gestionar el movimiento postal del mismo, y dependiendo del número de habitantes esta estructuración se corresponde con alguna de las tres indicadas con anterioridad. Los municipios con mayor número de habitantes poseerán una oficina postal localizada en la mayoría de las ocasiones en la población que ostenta la capitalidad del mismo, y los de menor población poseen un enlace rural materializado en la figura de un cartero rural. |