Con la transformación de Correos en Sociedad Estatal nos quieren dar a entender que Correos gozará de una independencia de actuación en todo lo que se refiera a sus cometidos.
De momento la Real Casa de la Moneda por medio de su Departamento del Timbre, que hasta el momento del cambio de status era el organismo que cuidaba de informar de las futuras emisiones filatélica y parafilatélicas, ha comunicado que la distribución de las hojas informativas y de las emisiones de sellos correría a cargo exclusivo del Servicio Filatélico de Correos.
Lo bueno del caso es que dicho Servicio ha quedado tan sorprendido de su nueva misión que hasta el momento puede decirse que no ha dicho punto en boca. En la práctica sus comunicaciones se han efectuado a través de una vacilante web al mismo tiempo que aparecen las emisiones, o después de su aparición.
Las revistas filatélicas, en su totalidad, se quejan amargamente de la falta de información puntual, de forma tal que solamente informan de las emisiones que ya están en manos del aficionado. Cuando en realidad debieran tener en su poder los datos con la antelación debida para que sus subscriptores supieran de las emisiones ANTES y no DESPUES de haber salido a la venta.
No queremos repetirnos ni hacernos victimarios pero la pregunta es obvia: ¿España está en Europa? Si es así ¿cómo es que en los países europeos ya conocen, hace tiempo, el calendario de sus emisiones para el actual 2002, con todo lujo de detalles?
Días de emisión, temas, acompañado de sus gráficos, faciales, poblaciones en las que se impondrán los matasellos de primer día de circulación, tiradas, formatos o capacidad de unidades en hoja, en fin, todo lo que debe saberse para prepararse debidamente.
Y que en Europa los faciales de los conmemorativos son los más corrientes, es decir para el interior del país y para el resto de Europa, dejando los franqueos elevados para las emisiones básicas, que para esto están, de cuya manera se evitan dispendios elevados a los coleccionistas y posibles ataques al bolsillo al encontrarse con faciales altos en emisiones coleccionables.
Me apetecía expresar este sentimiento de desencanto ante el monje del Servicio Filatélico porque no nos convencen sus hábitos de bonachón ante sus hechos altamente menospreciables y fatídicos para la buena filatelia.
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